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La primera vez que entré al maternal me llamó la atención un cartel que reivindicaba la participación del padre en el el embarazo, nacimiento y crianza de los hijos. Me gustó, la verdad.
Años después yo era el padre de la criatura que llevaba apenas tres meses cociéndose en el vientre de su madre y entraba en el maternal con la sana intención de participar en todo el proceso de embarazo. Iluso.
-¿Que edad tiene el padre? Le preguntó el médico a mi mujer.
-34.- Contesté yo.
- ¿Antecedentes de enfermedades congénitas en la familia del padre?- Volvió a preguntarle el médico a la madre de la criatura.
- Ninguno.- Le contesté y luego, mirando a mi mujer:
- ¿Te has dado cuenta, cariño? Soy invisible.- Codazo de mi mujer, ningún comentario del médico.
Se sucedieron las preguntas. El doctor no me miró ni se dirigió a mi en ningún momento. Llegó el momento de la ecografía y el médico corrió la cortina en mis narices.
- ¿Cariño?- Dijo mi mujer. Yo corrí la cortina de nuevo y le di la mano a mi esposa.
- Estoy aquí. Es que soy invisible.-
Ese fue sólo el comienzo. Las clases de preparación al parto son [todas] en horario laboral y aunque los matrones y matronas animan a las embarazadas a venir con sus parejas ya me contareis quien trabaja en una empresa que le de dos horas semanales por tal motivo.
También nos suscribimos a varias revistas sobre embarazo & bebés. ¡Anda! Un especial “papás”, mira tú yo creía que los padres estábamos siempre ahi pero no, tienes que esperar a un número especial “Día del padre” para que las revistas se acuerden de nosotros.
Llegó el gran día y me toca esperar cuatro horas en la sala de espera mientras la madre me espera en monitores las mismas cuatro horas.
- ¿Dónde se habrá metido?- Pensaba ella. -Estoy esperando a mi esposo.-
-¿Porqué no me dejan entrar?- Me quejaba yo.
- Nadie ha preguntado por usted.- Le decían a mi mujer.
- No puede entrar hasta que no le autoricen.- Me decían a mi.
Finalmente entré y fui detenido por una marea de batas. Me identifiqué y la que luego resultó la matrona de mi mujer me dijo: “Claro que puede pasar. Es que nadie me informó de su presencia.”
La realidad es que los padres, aunque queramos participar en el embarazo, en el parto y en la crianza de nuestros hijos, estamos en una sociedad machista que ha desarrollado protocolos para embarazadas y no para “parejas embarazadas”.
Las salas de espera están llenas de embarazadas con sus madres o suegras.
La entrada y salida de las guarderías están llenas de madres y abuelos.
¿Cuantos de esos padres faltan porque no quieren ir y cuantos porque no tienen la oportunidad de ir?
¿Cuando se dará cuenta la sociedad y los estamentos políticos, médicos y laborales que no es suficiente con decir que el papel del padre es importante sino que hay que darle la oportunidad de estar con la madre y con su hijo?
Este mediodía no he podido menos que exclamar un bufido al oir la última ocurrencia de una de nuestros políticos.
Ya que no podemos con la educación dediquémonos a reforzar la represión. Cualquier educador diría que ante la violencia en las aulas la solución está en reforzar la educación. Tal y como se muestra en el vídeo anterior nuestros hijos sólo repiten nuestros comportamientos.
Y no quiero con esto echarle la culpa a los padres solamente. ¿Como estamos llevando la democracia el autodenominado Primer Mundo a paises como Irak o Afganistán?
¿Acaso nos creemos que los niños no se dan cuenta de la cantidad de situaciones que los adultos resolvemos a través de la violencia?
Desde el taco que le soltamos al conductor que nos adelanta indebidamente por la carretera hasta el mal gesto que le dedicamos al que nos cabrea.
Mayor represión no dará a nuestros hijos más respeto por sus mayores pero si es posible que consiga más votos.
Bueno, pues se acabó mi primer año de conductor y mi querida “ele” que me acompañó todo este tiempo ya se ha bajado de la luna trasera.

A mucha gente le averguenza lleva la ele sin embargo yo le he encontrado más ventajas que inconvenientes:
En general podemos clasificar a los conductores en buenos conductores y malos conductores.
Los buenos conductores veian mi ele y tenían paciencia conmigo cuando aparcaba, cuando calaba al salir de un semáforo en cuesta y otros problemas habituales de los novatos al volante.
Incluso una vez se montó uno conmigo dejando el coche a un amigo para sacarme de un apuro. Y tan normal.
Los malos conductores veían mi ele y apretaban el acelerador. Daba igual que fuera en ciudad o en carretera, en cuanto veían mi ele salían disparados con lo que me los quitaba de encima rápido. Claro que de vez en cuando me procuraban un mal rato con adelantamientos peligrosos, por la derecha o en rotondas pero enseguida apretaban el acelerador así que mi consejo para todos los que aún llevais la ele y los que algún día esperais llevarla es que os mantengais a vuestra velocidad, que los gilipollas ya se encargarán de acelerar para perderos de vista.
Ahora sin mi ele soy un conductor más en la marea metálica que recorre calles y carreteras del planeta.
Hace tiempo que tenía que escribir este artículo, cada vez que leo un artículo sobre el bilingüismo en los niños pienso tengo que escribir este artículo. Así que aquí está.
Mis padres me educaron en dos idiomas, el suyo propio y él del país en él que nos encontrábamos. Mis hermanas y yo crecimos siendo bilingues y a nuestros hijos los hemos educado también en dos idiomas (al menos).
La mayoría de los artículos que leo en la prensa especializada en educación infantil plantean el bilingüismo como un reto dificil de llevar y que puede ocasionar al niño dislexia, tartamudeo…
Pues en mi familia es lo más natural del mundo desde hace dos generaciones y esa es la experiencia que quiero relatar aquí.
Cuando nos embarazamos, mi esposa y yo decidimos que educaríamos a nuestra hija en español, su idioma natal, y en francés, el mío. Así que desde el principio del embarazo yo le hablo a mi hija en francés y mi esposa en español. Cuando Abril comenzó a responder, con apenas unos meses, ya lo hacía a los dos idiomas por igual. Podías decirle “¿dónde está la pelota?” en cualquiera de los dos idiomas que ella la buscaba con la mirada. Read the rest of this entry »



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