CuentosParaNoPubliCarlos

CUENTOSPARANOPUBLICARLOSConforme se van extendiendo mis tierras voy temiendo perder algún día el control sobre ellas. Por eso las he registrado, pero todas juntas como un sólo territorio, de esta manera no sólo me ahorro dinero sino que los tengo todos juntitos y esta colección que cree hace tiempo para defender mi intimidad se hará realidad.
Así, guardaré todos mis cuentos en colecciones. Primero guardaré los relatos breves, los que tengo terminados. La fecha corresponde al año que empecé a escribirlos, pero no en todos los casos los escribí de una vez. Algunos tardaron años en completarse, otros fueron escritos en una mañana o en una noche.

Mientras encuentro un hueco para ir publicándolos resumo aquí lo que está por venir:

CPNPC Nº1.- Reconquista, 1994

Relato brevísimo nacido de un momento de estrés en el que la mente se me quedó en blanco. Escribí las primera líneas comparando la sequedad de mi imaginación con una batalla por librar. La segunda estrofa la escribí meses después tras escribir “Los Tentáculos del Sol”.
Lo situo en primer lugar porque resume en cierta manera mi forma de escribir.

CPNPC Nº2.- Este mundo les pertenece, 1989

Mi primer relato completo, o por lo menos el primero que conservo. En las noches de campamento tenía costumbre de contarles cuentos a mis scouts. Lo hacía con una guitarra en la mano, ellos metidos en sus sacos de dormir escuchaban hasta quedarse dormidos (lo cual no es dificil cuando yo abro la boca). La mayoría de estos relatos surgían de mi imaginación llamados por un paisaje, una situación o una anécdota y morían aquella misma noche pues yo rara vez los transcribía.

CPNPC Nº3.- Mil Novecientos Noventa, 1990

En realidad no recuerdo cuando escribí este relato que en un primer borrador se llamó “Querida Eva”. Creo recordar un trabajo de clase en él que debíamos hablar de nosotros veinte años después y use esta experiencia para escribir este relato.

CPNPC Nº4.- La Piedra Que No Existe, 1993

Fue 1993 un año muy prolífico para mi, hice grandes avances en mis cuentos desde la soledad de mi puesto de trabajo. Un trabajo agotador, abusivo, que pronto dejaría. Pero mientras estaba allí de vez en cuando escribía pequeños relatos fantásticos que encubrían mis sentimientos sobre mi dificil situación laboral.
La mayoría de esos relatos los escribía en el ordenador del trabajo, grabándolos en un disquette que acabó estropeándose y los perdí casi todos. Sin embargo llegué a imprimir algunos de ellos y se los enviaba a Ake, mi única lectora.
Así recuperé un par de esbozos que dieron lugar a este cuento:

En el primero de ellos convertí a la empresa en una tierra del medievo, a mi jefe en un caudillo opresor y a mis anhelos en unos plebeyos conspiradores. El esbozo terminaba así:

Él los llamará conspiradores, traidores, pero ellos sólo son plebeyos que anhelan lo que la vida les dió y él les negó: Libertad.
Libertad. Brillan los ojos mientras la palabra es saboreada como un buen vino en los paladares de los presentes.
Cada noche son más…

El otro hablaba sobre uno de los trabajadores, un buen Tabaqui, que pasaba algunas jornadas en mi almacen:

Un grisáceo sábado se levanta para iniciar el fin de semana. Amanece perezoso, casi con resaca y yo pierdo el tiempo a sabiendas de que en cualquier momento surgirá el orondo orco para no dejarme en todo el día.

Nada podrá mi magia contra su apestosa presencia y puesto que mi honor me obliga a mantener enfundada la espada no espero más que disfrutar de sus tropezones en la hierba y sus cabezazos en las ramas más bajas de los robles.

En un momento de imaginación desbocada, entre el noventa y ocho y el noventa y nueve, eché ambos fragmentos en mi caldero y escribí “La Piedra Que No Existe”.

CPNPC Nº5.- El Gran Salto, 1996

Este fue un intento para volver a escribir relatos cortos. Llevaba varios años escribiendo sólo capítulos de mis relatos largos largos, concretamente de Lucas y de Tres.

Puesto que el epígrafe CPNPC arropó algunos de mis mejores escritos vamos a ver si la magia continua…

Eso escribí a mediados de marzo de mil novecientos noventa y seis. Apenas fueron unas líneas y después escribí…

No me gusta, no tiene gancho y sobre todo, no se me ocurre nada con lo que seguir así que en lugar de borrarlo (otra vez puede parecerme interesante) voy a tratar de volver a empezar.

Dos meses después retomé las primeras líneas, aquellas que deseché para La Duda. Lo hice para escribir otra historia de solitarios en la multitud.
Cuenta la historia de un hombre sin vida que decide un buen día hacer de su existencia algo único y especial. No lo abandona todo, no. Sólo hace cambios pequeños y empieza a tomarse las cosas de otra manera, coge su vida por las riendas y la conduce por los senderos que él desea y que nunca ha pisado… Y empieza a escribir.

CNPC Nº6.- La Duda, 1996

Habiendo deshechado las primeras líneas de lo que luego sería El Gran Salto comencé a escribir de nuevo. Empecé con la misma frase, fuera llueve, inspirado por el paisaje primaveral que contemplaba desde mi trabajo.
Y otra vez fueron sólo unas líneas.
En Abril de mil novecientos noventa y ocho, y en sólo una tarde, concluí estas líneas. Así nació La Duda.

CNPC Nº7.- Sobre Piedras, 1996

Ocurre a veces que la vida nos sobrepasa, la memoria se nos hace pesada y no sabemos que rumbo tomar. Pero también ocurres a veces que nuestra imaginación se libera y sin querer hacer nada creamos al amanecer un nuevo paisaje donde cabalgan nuestras alegrías y se esconden entre los arbustos nuestros miedos. Esta es la historia de un paisaje que nació bajo las estrellas, tan fuerte fue su magia que al despuntar el alba permanecía aún en mi.

Esta historia versa sobre los recuerdos y es sin duda mi relato más emocional ya que nació de mi corazón y de mis sentimientos hacia mi entonces novia, mi actual esposa e inspiradora de la mayoría de mi obra. En realidad fue el argumento que esgrimí, tal cual, sobre el diferente uso que hacemos de nuestra memoria los seres humanos.

CNPC Nº8.- Los Tentáculos del Sol, 1997

No suelo recordar mis sueños. Me despierto por las mañanas sabiendo que he soñado pero a los pocos segundos sólo me queda la sensación de haber soñado pero poco puedo decir sobre lo que he soñado.
Sin embargo esta vez fue diferente. Jamás había soñado ser un mago, tan poderosa fue la impresión que al levantarme cogí mi preciada pluma y escribí en aquella mañana primaveral de mil novecientos noventa y siete mi octavo cuento.

CNPC Nº13.- El Afortunado, 1998

Fue en el caluroso amanecer de un campamento de verano. Las moscas asediaban nuestros cafés y huyíamos del sol refugiándonos en la sombra de los quercus pues a las ocho de la mañana el calor era ya insoportable. Ake soltó un exabrupto sobre las moscas y a mi me vino a la mente la imagen de cientos de cadáveres cubiertos de moscas. Miré el valle que se abría ante nosotros y mi imaginación lo convirtió en el escenario de una reciente batalla. Mi imaginación fue más allá y una frase se abrió paso:

Santiago abandonó con desdén el escudo.

En un impulso irresistible abandoné mi café a las moscas y subi hacia las tiendas que se tostaban al sol, saqué de mi mochila mi libreta de cuentos y mi pluma y regresé al frescor de los árboles. De un tirón escribí el relato que mi imaginación hizo estallar a continuación.
Como siempre que escribo, no supe el nombre que tendría el relato ni su final hasta que lo concluí. Y así nació, en aquel paraje conocido como La Solana del Quemao, el día de Santiago Apostol de mil novecientos noventa y ocho, este relato.
El Afortunado es el primero de varios relatos bañados en la oscuridad, que no en el pesimismo, que a veces rodea mis obras. Incluso pensé incluirlo en una nueva colección que creé adrede, Tierras Oscuras, pero que finalmente decidí reservar a otros menesteres.

Y estas son los cuentos que liberaré por el momento. Pero todavía queda en mi grimorio…

RECUERDA QUE…

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3 comentarios en “CuentosParaNoPubliCarlos

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