Las lavadoras no existen, son los duendes

A lo largo de los siglos, millones de hombres se han preguntado dónde va esa ropa sucia que dejan junto a la cama y que aparece misteriosamente unos días después, limpia y planchada, en el armario.
Algunos decían que eran las madres…
Otros hablaban de un ingenio diabólico, lavadora decían en Cuarto Milenio…

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Hoy os traigo la verdad. Las lavadoras no existen, son los duendes!!

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La rentrée

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Hoy es el primer día de cole para nuestros peques. Una jornada emocionante, difícil porque cambia el idioma, el horario (clase por la mañana y por la tarde) y hasta el sistema educativo pero sobre todo emocionante porque significa entrar de lleno en sociedad. Aquí en el colegio empiezan sus primeras relaciones sociales estables, más allá de los contactos esporádicos en parques y actividades de verano. El comienzo ha sido prometedor, los niños ilusionados y nosotros, los padres, felices de verlos tomarse el cambio con tanta naturalidad.

Vuestra crisis la está pagando mi hijo

Nuestro hijo Ariel es alérgico a la proteina de la leche de vaca y al huevo. Hasta que conseguimos que lo derivaran a un especialista, al año de edad, Ariel sufría de fuertes dolores de estómago cada vez que comía. Sus digestiones eran tan dolorosas que desde que nació hacía entre 10 y 12 deposiciones diarias.
Tampoco conseguía dormir. No durmió más de una hora seguida, ni de día ni de noche, hasta que se resolvió su alergia. Porqué por fin, al año de edad y después de haber gastado tiempo y dinero en médicos privados y tratamientos que no dieron resultado, la pediatra de atención primaria lo mandó a Digestivo Infantil del Hospital de Jaén y le detectaron la alergía.

Hace unos días lo llevamos de nuevo a Digestivo para una revisión y nos anuncian que a partir de los dos años de edad no podrán recetarle más la leche adaptada que toma. Antes de que algún lector listillo diga “es que no podemos pretender que sea todo gratis en esta vida” quiero explicar dos cosas:

La primera es que la leche adaptada para alérgicos a la proteina sólo se receta, no se vende. Le preguntamos a la doctora de Digestivo y a su pediatra que podíamos darle entonces. La respuesta en ambos casos fue alzar los hombros y decirnos que podemos probar con la leche de soja. Y nos dicen que podemos probar porque las bebidas de soja también pueden provocarle alergia y tampoco le aportan todos los nutrientes que necesita para su crecimiento. Es decir, no existe ninguna alternativa aceptable. Aún así, el Servicio Andaluz de Salud deja de recetar esta solución.

En segundo lugar explicar que la alergia a la proteina de la leche de vaca no sólo le imposibilita beber leche de vaca. Tampoco puede tomar yogures, quesos y otros productos lácteos. Ni helado, ni pan de molde, ni la mayoría de las galletas y productos de panadería, tampoco jamón york. Y no digamos chucherías, snacks de patata o gusanitos, ni chocolates ya que todos incluyen leche o glutamato sódico, que tampoco puede entrar en su dieta.

Nos dijeron que podemos probar porque la alergía a la proteina de la leche de vaca se resuelve entre los 2 y los 9 años de edad… O no se resuelve nunca, pero lo cierto es que no existe en el mercado productos que puedan aportarle los nutrientes que necesita para su crecimiento (ahora, con 21 meses, Ariel está entrando en percentiles) y los médicos lo saben.

Así pues, muchas gracias a estos políticos egoistas, inútiles y sátrapas que nos gobiernan. Una vez más, son nuestros hijos los que pagan la crisis que vosotros provocasteis.

La princesa destronada

¿Porqué está sóla mi princesa?
Afortunadamente mi hija no es el niño de Delibes, quizás porque sus padres somos conscientes de que esa situación se puede reproducir fácilmente pero si es cierto que un bebé acapara mucho tiempo que antes recibía por entero mi pequeña princesa.

¿Juegas conmigo Papá? es una frase que mi hija nunca tuvo necesidad de pronunciar hasta la llegada del hermano. Pero Ariel llegó con los intestinos inmaduros, el famoso cólico del lactante, así que no pega ojo (ni sus padres por cierto) y Abril tiene que esperar muchas veces para poder recibir nuestra atención.

Pero no hay celos. Como en la foto que acompaña este texto, mi princesa espera pacientemente su turno. A veces nos pide que la cojamos en brazos cuando llevamos a su hermano o simplemente nos llama la atención con cualquier cosa: Papá, cuando vuelvas de trabajar jugaremos a cache-cache, vale?

Abril tuvo una infancia que su hermano no tendrá, la infancia del primer hijo, de la dedicación exclusiva de sus padres, el centro de la familia.
En cambio Ariel tiene la infancia del segundo, del que crece mirando a su hermana mayor, de la que imitará gestos y costumbres. Ni una es mejor que la otra, son momentos diferentes pero cambios difíciles a veces cuando tienes cuatro años y tienes que compartir tu reino con un principito.