Kano, un ordenador para que nuestros hijos sean actores y no espectadores

A menudo decimos, repetimos, que nuestros hijos son nativos digitales. Nacieron cuando internet, los móviles, Google y Facebook ya estaban ahí.

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Pero creer que eso ya les capacita es como creer que nuestra generación sabe usar un libro, una buena enciclopedia o el manual de instrucciones de la lavadora simplemente por haber nacido en el siglo XX.

Nuestros hijos son nativos digitales, si, pero sin el aprendizaje no adquirirán el conocimiento. Nosotros no queremos que nuestros hijos sean espectadores sino actores de su propio camino. Por eso hemos elegido para ellos un ordenador Kano.
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Historia de un escritorio de madera

mi escritorio en 2010

El escritorio de la foto lo recuperó mi padre de un almacén del liceo en el que trabajaba en Borgoña. Hicieron limpieza en un almacén y allí aparecieron decenas de viejos escritorios de los que había en las aulas a principio del siglo XX. Muchos estaban en mal estado y acabaron en la basura. Mi padre recuperó éste para sus hijos.

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En este escritorio hemos dibujado y escrito sus cuatro hijos. Cuando nos hicimos grandes yo me negué a separarme de él. Así que a lo largo de mi juventud lo fui llevando conmigo, en cada mudanza lo he trasladado. No recuerdo cuanta gente ni cuantas veces me han dicho  que me deshiciera de él pero siempre me negué.

Me ha acompañado toda mi vida y ahora son mis hijos los que escriben y dibujan sentados en él.

Elijo la vida

mi hija, mi esposa, mi padre y yo.

 

El hombre  que sale en la foto junto a mi se llama Federico, es enfermo de Alzheimer y es mi padre. La foto tiene dos años y ya entonces mi padre tenía serías dificultades para recordar el futuro inmediato.

Hoy mi padre es la sombra de lo que fue. Demacrado, con una importante pérdida de masa muscular y con la mente inconexa la mayor parte del tiempo. Hace ya varios meses que es incapaz de articular palabra así que en los pocos momentos de lucidez lo pasa mal porque no puede comunicarse.

Ahora está ingresado en el hospital tras sufrir, el pasado fin de semana un fallo multiorgánico provocado al parecer por una fuerte deshidratación ya que su cuerpo no asimila bien la comida.

En mi entorno son varias las personas que han tomado la decisión de abandonar y que me aconsejan ¿quien se lo ha pedido? que abandone: “ese ya no es tú padre”, me decían el otro dia, “es una cáscara vacía” y varios más argumentaban acerca de la eutanasia y la necesidad de terminar ya con esto, demostrando un gran desconocimiento sobre la enfermedad y su desarrollo en la persona. Esto no es más que un trecho del camino, el Alzheimer es así.

Llama especialmente la atención los comentarios de personas que se definen como católicos, y de misa todos los domingos, y que sin embargo consideran que mi padre “ya no es” y que hay que “acabar con su sufrimiento”.

He oído toda clase de argumentos pero ninguno de ellos parte de la humanidad. Ninguno ve a mi padre como una persona, como un ser humano, como el poseedor de una vida, una historia, un don mágico que la enfermedad corroe y a veces incluso me da la impresión de que corroe también el recuerdo que las personas cercanas tienen de mi padre. Para que sus argumentaciones tengan validez ha sido necesario despojarlo de toda humanidad.

Debeis decidir que hacer decía uno y yo lo tengo claro. Tan claro que ni me esfuerzo en discutirlo con nadie ni trato de convencer a nadie de ello.

Yo elijo la vida.

Elijo continuar contigo, papá, continuar visitándote siempre que pueda,

Elijo continuar llevándote el periódico para leerte las noticias,

Elijo seguir contándote como crecen Abril y Ariel, enseñarte fotos y contarte como Abril continua preguntando cuando podrá visitarte.

Elijo continuar el camino, que nunca fue fácil, y acompañarte hasta el final. Porque desgraciadamente el final está ahí y soy muy consciente de ello. A unas horas, a unos días o unos meses. Hasta puede que suceda mientras escribo estas líneas pero eso no es lo importante. Lo importante es mi padre.

Tener Alzheimer es terrible, pero ver como la gente te da por muerto simplemente porque no eres capaz de recordar quienes son es aún más doloroso pero para mi era más que previsible esta actitud. Esas personas esperarán seguramente un trato mejor cuando les llegue la hora pero deberían pensar entonces que uno recoge lo que siembra.

parar, quitarse la mochila, pensar, mirar el mapa, coger la mochila y volver a caminar

Hoy he comenzado una nueva etapa en mi vida laboral. Agradezco sinceramente a todos los que desde ayer me están enviando ofertas de trabajo o recomendando mi perfil en Linkedin pero lo primero es lo primero: debo organizarme, reorganizar mi vida familiar y estudiar las posibilidades que se nos plantean.

¿me preocupa el paro?

Bueno, con 39 años y dos hijos pequeños pues ya verás. Pero no es el fin del mundo ni de mi vida. Sólo es el cierre de una etapa y el comienzo de otra.

¿Estamos en crisis?

Yo sigo pensando lo mismo sobre la crisis. Siguen necesitándose carpinteros, abogados, pintores y heladeros. Politicos en cambio nos sobran pero ese es otro tema…

Pues eso. He dejado la mochila un momento, consulto el mapa y yo os cuento por dónde seguiré caminando.

Distintas formas de entender la educación de los hijos

Mi hija corre por la calle junto a otro niño que conoció en la guardería. En un momento dado el niño la empuja para que no le gane y su madre lo disculpa diciendo:

– Es que mi hijo está acostumbrado a ser el primero en todo. Lo estamos educando para que sea un ganador.

Mi esposa no le contesta, no lo entendería, pero cuando me lo cuenta añade:

– Pues yo prefiero educar a nuestros  hijos para que sean competentes antes que competitivos.

Niños solidarios

 

entregando el regalo en Imaginarium

entregando el regalo en Imaginarium

La Asociación Mensajes de la Paz junto a las tiendas Imaginarium organizaron por segunda vez la campaña “Niños Solidarios” y por segundo año participamos llevando un regalo.

Es un detalle, una caja decorada que será la alegría de un niño y unos pocos juguetes dentro.  Un pequeño gesto pero es importante hacerlo y mi hija tiene ya edad para comprender lo que significa.

A ver si me acuerdo y pregunto en La Roca si los grupos scouts siguen participando en campañas así.

Más fotos en mi Facebook.

 

 

El padre invisible

7 de abril de 2006, 8 y 10 de la mañanaLa primera vez que entré al maternal me llamó la atención un cartel que reivindicaba la participación del padre en el el embarazo, nacimiento y crianza de los hijos. Me gustó, la verdad.

Años después yo era el padre de la criatura que llevaba apenas tres meses cociéndose en el vientre de su madre y entraba en el maternal con la sana intención de participar en todo el proceso de embarazo. Iluso.
-¿Que edad tiene el padre? Le preguntó el médico a mi mujer.
-34.- Contesté yo.
– ¿Antecedentes de enfermedades congénitas en la familia del padre?- Volvió a preguntarle el médico a la madre de la criatura.
– Ninguno.- Le contesté y luego, mirando a mi mujer:
– ¿Te has dado cuenta, cariño? Soy invisible.- Codazo de mi mujer, ningún comentario del médico.
Se sucedieron las preguntas. El doctor no me miró ni se dirigió a mi en ningún momento. Llegó el momento de la ecografía y el médico corrió la cortina en mis narices.
– ¿Cariño?- Dijo mi mujer. Yo corrí la cortina de nuevo y le di la mano a mi esposa.
– Estoy aquí. Es que soy invisible.-

Ese fue sólo el comienzo. Las clases de preparación al parto son [todas] en horario laboral y aunque los matrones y matronas animan a las embarazadas a venir con sus parejas ya me contareis quien trabaja en una empresa que le de dos horas semanales por tal motivo.

También nos suscribimos a varias revistas sobre embarazo & bebés. ¡Anda! Un especial “papás”, mira tú yo creía que los padres estábamos siempre ahi pero no, tienes que esperar a un número especial “Día del padre” para que las revistas se acuerden de nosotros.

Llegó el gran día y me toca esperar cuatro horas en la sala de espera mientras la madre me espera en monitores las mismas cuatro horas.
– ¿Dónde se habrá metido?- Pensaba ella. -Estoy esperando a mi esposo.-
-¿Porqué no me dejan entrar?- Me quejaba yo.
– Nadie ha preguntado por usted.- Le decían a mi mujer.
– No puede entrar hasta que no le autoricen.- Me decían a mi.

Finalmente entré y fui detenido por una marea de batas. Me identifiqué y la que luego resultó la matrona de mi mujer me dijo: “Claro que puede pasar. Es que nadie me informó de su presencia.”

La realidad es que los padres, aunque queramos participar en el embarazo, en el parto y en la crianza de nuestros hijos, estamos en una sociedad machista que ha desarrollado protocolos para embarazadas y no para “parejas embarazadas”.

Las salas de espera están llenas de embarazadas con sus madres o suegras.
La entrada y salida de las guarderías están llenas de madres y abuelos.

¿Cuantos de esos padres faltan porque no quieren ir y cuantos porque no tienen la oportunidad de ir?

¿Cuando se dará cuenta la sociedad y los estamentos políticos, médicos y laborales que no es suficiente con decir que el papel del padre es importante sino que hay que darle la oportunidad de estar con la madre y con su hijo?