un paseo por el paraje del Piélago

Puente de Vadollano, en el paraje del Píelago, Vilchez.

Una de las desventajas de estudiar un ciclo en un instituto que imparte desde enseñanza media hasta superior es que a veces te puedes encontrar con que no hay un sólo lugar tranquilo dónde ponerte a estudiar.

En esos contados momentos del curso lo que he hecho es coger el coche e irme carretera adelante a buscar algún sitio tranquilo en él que dar de comer a mis neuronas.

Así, la semana pasada, me encontré con un curioso lugar, de nombre El Píelago, del que desconocía completamente la existencia.

En este curioso desfiladero de granito aún se tienen en pie dos arcos de un puente romano, el Puente de Vadollano que parece fue parte de la Vía Augusta, entre la región de Oretania y Sagunto.

lo que queda de la calzada romana

lo que queda de la calzada romana

Además de estudiar metido en el coche y con el aire acondicionado a toda caña, aproveché para estirar las piernas y hacer unas cuantas fotos de ese mágico lugar. Os recomiendo comparar mis fotos, realizadas en verano, con las que aparecen en este Blog, realizadas en invierno, con el río Guarrizas tronando sobre las rocas.

el cielo reflejado en una poza del Piélago

parece que el nombre de “El Piélago” le viene por esas pozas profundas excavadas en el granito.

Que curioso me resulta encontrar un sitio así cuando queda poco para que abandone esta tierra…

de regreso a Linares

de regreso a Linares

más fotos en mi galería de Google Plus.

Colores de primavera

Por algún motivo que escapa a mi comprensión llamamos “mal tiempo” a esta época de lluvia que purifica el aire que respiramos y reverdece los campos.

El otro día, aprovechando un hueco en las clases decidí irme a estudiar a algún lugar apartado (la biblioteca del centro es más parecida a una fiesta de pijamas que otra cosa). Cogí el coche y me escapé a unos 10 minutos de Linares. Encontré mi lugar de estudio en plena naturaleza y aproveché bastante bien esas dos horas.

Pero de vez en cuando es bueno descansar así que salí a estirar las piernas y a relajar un poco las neuronas contemplando el maravilloso espectáculo de la primavera.

El álbum compleo de fotos, en mi cuenta de Google, dónde aprovecho y meto más fotos, no sólo de Linares sino de otros paseos primaverales.

El civismo, la picaresca y la flojera política

Todo el mundo que me conoce sabe que desde hace algún tiempo entretengo una pequeña galería de fotos con las mejores jugadas de los conductores giennenses. Y es que el civismo se ve que no siempre resulta compatible con el carné de conducir, la cosa es que son muchos los conductores que llevan sus carros como Atila sus caballos.
Porque aparcar ocupando dos plazas familiares es mucho más chulo que ocupar sólo una.

Cualquier día embarco la cámara de vídeo en el coche y la pongo a grabar, así tal cual, y me traigo al blog las burradas que hacen algunos al volante (que yo lleve una gran pegatina de bebé a bordo no impide que me acosen igual que a cualquier otro conductor).

Hago muchas fotos de incívicos, y más que podría hacer pero ¿como es eso posible? ¿Existe una razón lógica para tanta desfachatez en los conductores de mi ciudad? Pues si, si que existe y me llegó el otro día por casualidad: En Jaén puedes aparcar dónde y cómo te parezca porque la policia local sólo te multará si alguien te denuncia. Y claro, hecha la ley, hecha la trampa. En mi barrio (e imagino que en más sitios) los vecinos han encontrado una forma muy cómoda de tener un aparcamiento gratuito en la puerta de sus casas. Si ven alguien aparcado en una zona de estacionamiento prohibido dónde habitualmente ellos dejan su vehículo pues llaman a la policía y listo. El infractor se lo pensará dos veces antes de volver a dejar el coche en ese sitio, por mucho que otros lo usen a diario como aparcamiento particular.

Pero en cambio si acudes a Urgencias porque tu hijo se ha puesto malo los únicos espacios dónde aparcar son la famosa “Zona Azul”, en cuyo aparcamiento puedes estacionar un máximo de dos horas seguidas.

¿Sólo dos horas? ¿En Urgencias? Eso no se lo cree nadie!!

Exacto! Entonces lo que ocurre es que cuando sales por fin de Urgencias con tu pequeño te han cascado una multa por sobrepasar el límite. El sábado pasado, tras cinco horas en urgencias con Ariel, me tocó dar vueltas por los alrededores del hospital con mi hijo enfermo en el coche hasta encontrar a la revisora de la Zona Azul y pagar 1’70€ de multa. Porque si tardo más de dos horas en entregarle el ticket de “anulación de multas” me cascan 6 euros por el morro.

La alternativa es tan sencilla como incívica: Aparcar en las puertas de Urgencias, dónde sólo pueden hacerlo las ambulancias.

¿No sabes como librarse de ese tipo coñazo? Alquila una chochera y mételo dentro

Todo el mundo tiene un vecino-vecina, un o una compañero/compañera de trabajo, un cuñado o cuñada que es un auténtico coñazo y más de una vez has deseado mandarlo a Sebastopol pero el billete de tren está fuera de tu alcance.
Pues aquí tienes la solución, en Jaén, tierra de oportunidades, se alquila una chochera:
Se alquila chochera, si, si, chochera...

Él que no corre vuela, el más tonto hace relojes y aquí uno alquila su chochera para que puedas encerrar dentro tu coñazo más cercano. Y a buen precio hoygan.

Brindamos con la tierra

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Esta Navidad hemos decidido celebrarla con productos de la tierra. Un tinto de la Sierra Sur de Jaén y un espumoso de Frailes sustituirá el tradicional cava catalán.
Es nuestra pequeña contribución para sacar de la crisis a la economía local y para que Codorniú se lo piense dos veces antes de talar bosques centenarios.

Cultura en todos los sentidos


Uno de los tópicos que más se oyen sobre las ciudades pequeñas es la falta de actividades culturales. Cuando le digo a la gente [de fuera] que vivo en Jaén me suelen decir eso, que lo malo es que para ver algo cultural debes coger el coche e ir a Granada, Córdoba o Madrid…

títeres en la Ciudad de los Niños

títeres en la Ciudad de los Niños

Este verano mi familia hemos asistido a varios eventos de Cultura en todos los sentidos:
cine al aire libre,
teatro de títeres,
sombras francesas,
payasos,
música,
danza,
espectáculos de magia,
cetrería…

Más fotos en mi cuenta de Flickr y en Vimeo. Y ahopa mismo nos vamos a otra obra de Teatro: “Quiero un cuento con  leche… y mucho azúcar”.

Prohibido pisar el cesped

una anciana disfruta del aire libre en el parque Maria Luisa de Sevilla

una anciana disfruta del aire libre en el parque Maria Luisa de Sevilla

Si hay una estupidez cotidiana que me llama poderosamente la atención es esta. ¿Prohibido pisar el cesped? Los parques se están convirtiendo en naturaleza enlatada donde nuestros chiquillos sólo pueden ver a la pachamama desde la barrera.

Cuando paseo con mi hija por el parque yo disfruto viendo como se sienta en la hierba y la toca. Coge las hojas, mira a las hormigas subir por el tronco de los árboles, huele las flores… Hasta que viene el guardia de seguridad y me dice que está prohibido pisar el cesped.

Entonces pasó lo de la foto. Fuimos a Sevilla porque Ake tenía un claustro de profesores y Abril y yo nos fuimos con el coche al Parque de Maria Luisa y allí disfrutamos de lo lindo sin que nadie viniera a decirnos que no tocáramos la naturaleza.

En un momento dado vi esta tierna imagen. Una señora mayor en su silla de ruedas, instalada en el cesped junto a otras personas que están sentadas en el suelo. Entonces pensé que en mi ciudad eso no era posible, vendría un guardia de seguridad a decirle que las ruedas de su silla estropean la hierba. Entonces la señora le contestaría malhumorada: Oiga jovencito, ¿Es que me está tomando por Atila? ¡¡Vayase al cuerno!!

En el Parque Maria Luisa no vi vándalos, ni vi más suciedad que en los parques de Jaén y, por supuesto, no vi guardias de seguridad haciendo la ronda. Sólo personal de jardinería.

Si tuviera la mínima esperanza de que me escucharan, le escribiría al consistorio de mi ciudad para explicarle que la naturaleza llegó mucho antes que el hombre…

Y que tras millones de años de evolución, el cesped aguanta perfectamente las pisadas de un adulto, el juego de los niños, las sentadas de los adolescentes y las ruedas de las sillas de los ancianos.

Por cierto también les diría que nunca le hago caso al securata del parque y mi hija sigue disfrutando del contacto con la naturaleza…