El miedo al olvido

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Si algo teme la humanidad es el silencio y el olvido. Los poderosos levantan mauseleos, grandes obras arquitectonicas, los mas humildes nos conformamos con las tumbas y yo, francamente, prefiero visitar el cementerio de un pueblo que el valle de los caidos.

Visité este pequeño cementerio normando hace unos dias. Nada mas pasar por la puerta el silencio se hace completo, nada de lo que sucede en el exterior de sus muros parece importar, es otro mundo.

cementerio normando

Me impresiono ver entre tanta tumba imponente este humilde sepulcro. La placa blanca no deja duda y el mensaje me encogió el corazón:

A nuestro hijo, a nuestro nieto. No te olvidaremos.

Queremos que la memoria no desfallezca, queremos vivir para siempre en el recuerdo de nuestros seres queridos pero el tiempo es mas fuerte y hasta la piedra de nuestras tumbas se resquebraja.

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Los nombres quedan ilegibles con el musgo y la erosión. Y llega el día en que quienes dejan flores en mi tumba ingresan en la suya y mi memoria, poco a poco, va muriendo. Tempus fugit.

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Unos quieren hacer memoria, otros prefieren que todos olvidemos

Días después de la sublevación del 36, se dictaron órdenes específicas para no inscribir a las víctimas con la clara intención de dejar el menor rastro posible
[…]
Las familias que han solicitado la inscripción casi siempre se han encontrado con un inconveniente en los juzgados: aportar testimonios presenciales, de primera mano.

tomado de La ‘Libertaria’ muere de forma oficial 75 años después

¿Irónico, verdad?
Es la familia,
la que sufrió el mal en sus carnes,
la que ha padecido en silencio durante 40 años de dictadura,
la que no tiene un lugar dónde honrar a sus familiares asesinados,

Es la familia la que tiene que demostrar que su familiar, más de 70 años después, no está de parranda sino en una fosa.

Por cierto, señor juez, las mismas fosas que nos impiden abrir. Y no son pocas.

16 años guardando secretos

disquette 3'5

Ordenando papeles me encuentro uno de mis primeros archivos digitales: un disquete de 3’5.

Este concretamente es de 1994 y burlandose de las estadísticas me ha revelado sin problemas mis archivos.

Con los años mis discos fueron sustituidos por un pendrive y éste por el móvil Android desde él que escribo esta entrada.

Son archivos de mis cuentos, diarios, memorándums y algún que otro proyecto scout. Todos en formato WordPerfect, que tiempos…

Cuando ser maestro era delito capital

Vinieron a buscarla la noche del 30 de septiembre del 36…

Cuando ser maestro era un delito capital. Enseñar, y encima en este caso a niñas, un peligro para la nación.

Las personas que perdieron la vida por llevar la educación y la cultura a los niños deberían tener algo más de reconocimiento que un hijo anciano y una asociación sin ánimo de lucro que busque darles digna sepultura. No son dos ni tres los maestros republicanos que fueron ejecutados por enseñar.
De todas las escuelas que existían en la Segunda República pocas se salvaron, era necesario reescribir la historia y convencer a los futuros españoles que la insurrección de los militares fue para bien.

Algunos colectivos han recuperado la memoria. Hasta la Iglesia reclama los suyos.

Pero los maestros nunca fueron tan pudientes. Y aunque se les persiguiera no formaban parte de una organización poderosa, todo lo contrario, se consiguió desvirtuar su profesión y nacieron los maestros nacionales que, como me cuenta más de un abuelo, enseñaban a los niños que ellos portaban la culpa de sus padres asesinados.

Queda quien les recuerda, como este libro de Mª Antonia Iglesias. Otros en cambio se dejan convencer, como la nieta del maestro del pueblo de mi madre, que tras hablar con la todopoderosa familia García Lorca, esta familia de derecha de toda la vida que pasó la dictadura avergonzándose de su hijo de izquierdas y que supo aprovechar su fama de mártir llegada la democracia, ha decidido renunciar a su abuelo y dejar que su cuerpo y memoria siga enterrado en el olvido.

Que mala es la anestesia cuando la dan en los colegios.

la felicidad se teje con invisibles hilos de memoria

Muchas veces se habla de la memoria usando como símil la de los peces o la de los elefantes. ¿No es posible que los peces tengan memoria a corto plazo por su escasa visión mientras que los ojos de los grandes paquidermos abarcan mucha más superficie?

La memoria está fuertemente unida a la felicidad. Aquellos de entre nosotros que olvidan fácilmente los hechos de nuestro andar por el mundo consiguen una felicidad quebradiza que debe ser remendada constantemente, a veces a costa de mentiras o verdades forzadas. Sigue leyendo