Gracias al autollamado deporte rey, el futbol, millones de españoles gritan orgullosos su nacionalidad tras la victoria de nuestro pais en la Eurocopa.

No deja de ser curioso como el orgullo patrio es algo que últimamente sólo manifestamos con los deportes. En otras áreas de la vida, incluso tomando unas cañas, decir “estoy orgulloso de ser español” es conseguir automáticamente la etiqueta de facha.

Los españoles tenemos verguenza de serlo, por lo menos los españoles de izquierda y los que sin serlo no comulgan con los políticos de derecha. A mi personalmente me revienta que se use la bandera de España en los actos partidista o en aquellos que van en contra de una parte de nuestra sociedad.

Gracias a los dioses está el futbol. El futbol que nos une (a mi no que no me gusta) a todos (o casi) los españoles bajo una única bandera y ya no nos da verguenza decir que somos españoles ni correr por la calle con una bandera de nuestra patria.

Ay que sería de las naciones sin el deporte…

Este vídeo lo vi en ALT1040 y me emocionó. Todavía no sé porqué pero me emocionó. Creo que soy fan de mi especie…


Si, eso va a ser, me gusta mi humanidad.

Hace cerca de diez años, cuando yo comenzaba a patear la red de redes me encontré con un aguerrido Scout, Okapi Simpático era su totem, que gestionaba una lista de correo scout llamada ScoutJamboree.

ScoutJamboree desapareció a favor de otros lugares de encuentro pero Okapi siguió siendo mi Guía en la red y continuamos participando en varios proyectos juntos.

Anoche al regresar de viaje recibí la triste noticia: Yo contemplaba el ocaso de un sol que mi hermano no había llegado a ver pues Okapi murió mientras dormía la noche anterior.

Como un joven patrullero aprende de su Guía de Patrulla, yo aprendí de Okapi técnicas y valores. Él fue el primero que me enseñó a diseñar páginas webs, a optimizar imágenes para colgarlas en internet. Pero sobre todo me enseñó valores y juntos recorrimos la red y conocimos scouts por todo el mundo.

Estoy seguro que cogió su mochila con aplomo cuando sintió la llamada del Eterno Campamento. Una nueva ruta, nuevas aventuras y el reencuentro con tantos scouts a los que él dedicó un espacio de memoria.

Buena ruta y largas lunas, Hermano Okapi. Tus hermanos continuaremos con los proyectos que emprendimos juntos

CUENTOSPARANOPUBLICARLOSConforme se van extendiendo mis tierras voy temiendo perder algún día el control sobre ellas. Por eso las he registrado, pero todas juntas como un sólo territorio, de esta manera no sólo me ahorro dinero sino que los tengo todos juntitos y esta colección que cree hace tiempo para defender mi intimidad se hará realidad.
Así, guardaré todos mis cuentos en colecciones. Primero guardaré los relatos breves, los que tengo terminados. La fecha corresponde al año que empecé a escribirlos, pero no en todos los casos los escribí de una vez. Algunos tardaron años en completarse, otros fueron escritos en una mañana o en una noche.

Mientras encuentro un hueco para ir publicándolos resumo aquí lo que está por venir: Read the rest of this entry »

encuadernado y listo para presentarlo en el registro de la propiedad intelectual…

Ayer fui a recoger los impresos y llevé  a encuadernar mis primeros relatos. No son todos los que tengo, sólo los que ya no voy a modificar y que comenzaré a publicar en este blog a partir de este fin de semana.

Esta mañana antes de entrar a trabajar los llevaré al registro de la propiedad intelectual de mi ciudad y este fin de semana, en algún hueco que tenga, subiré al blog un relato.

Cada semana subiré un relato, sin seguir ningún orden,  simplemente el que me apetezca cada semana.

Amanece sobre mis tierras, el sol comienza a iluminar las cumbres de las montañas más altas y su luz va descendiendo por las laderas relegando las sombras a las grutas y los pozos. Comienza por fin la aventura que planee para este Noveno Mapache…

Il y a longtemps j’ai entendu parler d’un livre sur ces aventureux qui n’ont pas atteint son objectif et dont les noms et les épopées ont disparus de notre mémoire collective et de l’Histoire.

la abandonada ciudad de Kolmanskop, en Namibia. Fotograf�a de Richard Ehrilch

Le pilote qui n’est pas parvenu à faire le tour à la planète,
Ces montagnards qui ne sont pas arrivés à culminer l’Everest,
Ces expéditionnaires qui se sont perdus cherchant les sources du Nile,
Ces hommes qui se sont perdus en essayant d’atteindre le pôle nord quelques jours avant que Robert Peary y arrive.

Et tant d’autres qui s’étaient marqué de grands objectifs et qui ont manqué dans leurs buts…

Je me rappelle spécialement de l’histoire d’une pilote qui a essayé de battre le record de vol féminin dans les débuts de la seconde guerre mondiale… Et qui disparue dans son entrain.
Parait il que son avion s’est écrasé dans la mer mais d’autres sources affirme qu’elle arriva a atérrir dans une ile d’Indonésie alors qu’elle essayait d’arriver à l’Australie, et qu’elle a été capturé et fusillée comme une espionne par des troupes japonaises.. mais qui le sait.

L’humanité a mauvaise mémoire, les succès sont minorité et représentent une de chaque mille tentatives d’accomplir nos rêves.

Aux autres neuf mille neuf cent quatre vingt dix neuves tentatives je consacre ces lignes. Parce que l’échec fait partie de nos vies et comme le succès, il nous aide à avancer. Parce que ceux qui ont essayé d’obtenir ces défis ont eu l’audace d’y faire face aux millions de personnes qui se conforment avec la routine de leurs vies. Nous avons besoin d’avancer, nous avons besoin d’atteindre nos rêves et la majorité de entre nous n’aura jamais une place dans le grand livre de l’Histoire.
Mais eux ils l’ont essayé, certains ont laissé leur vie sur le chemin, d’autres ont essayé à plusieurs reprises sans jamais arriver à accomplir leur but.

Franchement, ces aspirants à héros,
ces rêveurs anonymes qui se sont écrasés dans l’oubli,
sont mes idoles.
J’admire l’échec plus que le succès. J’admire beaucoup plus le père de famille qui lutte pour un salaire de misère tous les jours de sa vie que le jeune triomphateur qui se balade a la une de tous les journeaux. Le premier trébuche tous les jours, et même ainsi il se leve tous les matins. L’autre est né dans du cotton, un point c’est tout.L’échec a jalonné ma vie d’obstacles qu’ils ont fait de moi ce que je suis. Et je leur suis reconnaissant:

Aux ouragans violents qui ont plié mes chênes en leurs croissances.
Aux vents poussiereux qui ont taillé la roche de mes montagnes.
A ces fines pluies, fines mais persistantes, qui ont ouvert des vallées dans ma terre et couvert d’herbe mes domaines de bataille.
Aux torrents soudains qui ont dérobé sans piété tout ce qui n’avait pas encore jeté racine suffisante sur ma peau.

 

Merci a vous, élements déchainés de la nature, car loin de m’eteindre vous êtes parvenus a me donner un caractère. Ce n’est sûrement pas le meilleur mais probablement pas le pire de tous ceux qui habitent la terre.

Es un término que leí en la presentación del periódico Publico y que me gustó. Los políticos, los medios de comunicación y nosotros mismos, la gente de la calle, tenemos la mala costumbre de calificar a las personas en “izquierdas”, “derechas” (también llamadas de centro, juajuajua).

 

Yo siempre he tendido más a la izquierda. Más que nada porque me crié en un ambiente de trabajadores, hasta el cura que me daba la catequesis era obrero. Un cura obrero, de los que tienen su trabajo con el que se ganan la vida. Y las donaciones de los fieles exclusivamente para caridad. Puff, cualquiera ve esto en España.

 

En un ambiente de españoles exiliados pero donde jamás se habló de rencor sino de pena. Pena por lo ocurrido, pena por los que se quedaron en los campos de concentración que jamás existieron y pena por no poder criar a sus hijos en su propio pais.

 

He visto odio en los ojos de los fascistas. Odio por lo que regresamos, odio por lo que representamos. Pero por mi parte no hay odio aunque si un franco desprecio por ellos. Para que lo voy a negar!!

 

Si tuviera que definirme políticamente diria que soy comunista, como mi abuelo. Pero eso no cuadra con mi participación en las distintas elecciones en las que he participado desde que soy mayor de edad.

 

He votado a la izquierda,

 

He votado socialista,

 

He votado a la derecha,

 

He votado al Foro Andaluz

 

Y me he abstenido de votar como protesta cuando así lo he querido.

Por eso creo que lo que mejor me define hoy en día es: Demócrata.

Porque voto con la cabeza y no con el corazón,

porque mi voto es el acto final de una reflexión sobre el mundo que me rodea,

porque reniego de la afiliación, del voto fijo porque es de toda la vida y de los que defienden una opción política como si en ello les fuera la vida.

El mundo iría mejor si los políticos no tuvieran las bases fijas que tienen hoy por hoy, al igual que un trabajador con un mal contrato, sentirían en las elecciones como se juegan el puesto. Hoy por hoy, gane quien gane, ninguno de nuestros políticos se planteará su continuidad. Aunque no se lleve un sólo voto.

A veces olvidamos que la democracia no es la liga de campeones y que uno vota para mejorar el país y no para demostrar que está políticamente orientado a un lado manque pierda.

Hay muchos motivos por los que pasarse a Linux. Yo me harté de tener que tirar de la mula para poder tener programas decentes o aguantarme con versiones beta, con publicidad o con spyware pero después de un año con Ubuntu un problema en mi disco duro me devolvió a Güindos.

Ay! ¡Menuda caida!

Tener un sólo escritorio,

no poder presentar todas las ventanas abiertas con un sólo movimiento de ratón,

Aguantarme con el estilo visual, como mucho cambiar los colores

Tener que buscar, descargar e instalar manualmente todos los programas que necesito y reiniciar el ordenador cada vez,

Esperar, esperar y esperar porque mi microprocesador no puede gestionar tantas aplicaciones simultáneamente cuando estoy en güindos…

La oscuridad terminó y he vuelto a mi ubuntu. Donde las ventanas se alinean con un click, donde se apartan suavemente, ondulandose, donde dispongo de espacio suficiente como para colocar cada aplicación en un escritorio distinto y no mezclar temas.

Mi Ubuntu que no sólo es mío porque está en mi ordenador sino porque puedo hacer con él lo que quiera, empezando por cambiarle los iconos, la forma y colores de las ventanas, las aplicaciones que se ejecutan y todo lo que me plazca. Un espacio mío que aprovecha de tal manera los recursos de mi ordenador que ya no necesito subir la ram ni comprarme una nueva tarjeta gráfica y donde instalar o desinstalar un programa es tan sencillo como escribir una breve línea en una terminal y ejecutarlo a continuación…

No, francamente, quien prueba la libertad no soporta luego que le encierren entre cuatro paredes.

Subiendo al castillo de Jaén

La mayor parte de las personas que conozco caminan para llegar a algún sitio. Algunos no tienen clara la meta pero se hacen una idea de lo que quieren.

Yo pertenezco a esa pequeña parte de la humanidad que disfruta del camino. Deben de ser las huellas de la mochila en mi espalda, las marcas de las botas recias en la planta de mis pies o el cuello sin broncear por el porte de la pañoleta, lo cierto es que al igual que las impresionantes rutas de mis tiempos de scout, lo que más aprecio de la vida y de mis proyectos personales es el camino.

No le tengo ningún aprecio a los teleféricos, la satisfacción de llegar a la cumbre se pierde si no lo haces sudando, con dolor de pies, mapa en mano y apoyando tu cansancio en un bordón. ¿Acaso no es más tentador enfrentarse a la montaña, descubrir sus rincones, buscar la manera de vencer sus escarpadas laderas que ascender sentado sin llegar a conocerla?

“C’est le temps que tu as perdu pour ta rose, qui fait ta rose si importante”

Le dijo el zorro al Principito.

Yo tampoco aprecio los éxitos si no suponen una conquista, vencer el miedo o el desconocimiento, aprender a derrotar lo desconocido con el aprendizaje de nuevas herramientas y sobre todo ser capaz de superar los baches, los muros, los supuestos imposibles.

El ser humano nunca hace las cosas todo lo sencillas que podría. Siempre debemos complicarlas para sentirnos realizados y sin duda alguna, el aderezo favorito a nuestras acciones es el orgullo.El orgullo, esa rigidez en el timón cuando todos los navegantes nos aconsejan un cambio de rumbo.

Este “todo va bien” cuando tu mundo se derrumba.

La sordera ante las voces amigas que claman nuestro nombre.

La ceguera que no quiere distinguir la luz al final del tunel.

Todos los capitanes hundidos en vano junto a sus barcos por no hacer caso de sus contramaestres.

Todos los soldados muertos por una orden precipitada.

Todos los árboles que caen en el bosque sin que nadie los haya visto florecer.

Todas las estrellas que brillan en el fondo de oscuras cuevas.

Cuantas experiencias, vidas, proyectos, sueños, se duermen en el olvido eterno por no dar un paso atrás, por no ceder el timón, por no ver esta vía de agua, por no querer bajar del podio cuando sabes que ya no puedes ganar esa carrera.